Instituto de la Bienaventurada Virgen María

El Instituto de la Bienaventurada Virgen María (IBVM) es una comunidad religiosa inspirada por Mary Ward que quiere vivir su espiritualidad y compartirla con todas las personas con las que conviven. Están presentes en países de todo el mundo y procuran llevar el espíritu de su fundadora a todas partes para hacer de este mundo un lugar mejor.

Si quieres conocerlas más a fondo, aquí tienes su web: www.ibvm.es.

 

 

Nuestros colegios son centros educativos católicos, impregnados del caristma de nuestra fundadora Mary Ward, con una mentalidad abierta y comprometida con la sociedad y el entorno en el que vivimos, inspirado en los valores del Evangelio.

Si quieres conocer los colegios del IBVM (España) más a fondo, pincha aquí.

 

 

Cada año, todos nuestros colegios colaboran con un proyecto de la Fundación Mary Ward. Con ello, se busca educar a nuestro alumnado en la contrucción de un mundo más justo, haciéndonos conscientes de las realidades en los países empobrecidos y siendo solidarios con ellos.

Si quieres conocer más a fondo la Fundación Mary Ward, entra en su web:www.fundacionmaryward.org.

 

 

El Instituto de la Bienaventurada Virgen María fue fundado en 1609 por Mary Ward, una joven inglesa que, a pesar de las dificultades y de la persecución sufrida por los católicos en su país, dio muestra de una fuerza y una determinación impensables para una mujer de su época.


De su ejemplo nació una congregación libre de clausura para dar respuesta a las necesidades acuciantes de su época. Siguiendo el patrón de la Compañía de Jesús, se estableció autónoma e independiente del poder de los obispos y con obediencia directa al Papa.


Pero no era una época fácil y pocos años después de fundada, la congregación perdió el favor del Papa, fue suprimida y Mary Ward encarcelada. Durante años, las seguidoras de Mary Ward mantuvieron el Instituto en la clandestinidad, hasta recuperar el apoyo papal. Tras su muerte, el carisma de Mary Ward sigue vivo a día de hoy en todos y cada uno de los miembros que el Instituto de la Bienaventurada Virgen María tiene repartidos alrededor del mundo.

 

Llegada a España


"Hasta que no llegues al cielo no sabrás lo bonita que es España"
Con estas palabras logró convencer la gaditana Conception López, religiosa del IBVM, a la entonces superiora, Teresa Ball, de la importancia de extenderse por nuestro país. En 1845 se envió un grupo de religiosas a Gibraltar y, desde allí, organizaron un colegio en Cádiz a petición de un grupo de padres. Pero la cambiante historia del siglo XIX español las llevará a abandonar España diez años después, siendo continuada su labor por seglares. 

La vuelta a España, esta vez definitiva, se produce en 1888, de la mano de M. Stanislaus Murphy. Al quedarse pequeño el colegio, se mudan a la sevillana localidad de Castilleja de la Cuesta. Años más tarde se establecerá en Sevilla el primer colegio mixto de la ciudad.

Fue en 1904 cuando se expandió el IBVM por España. Primero a la vizcaína Zalla, fundándose así el germen de lo que hoy es la comunidad y colegio de Lejona. Y, más tarde, pero en el mismo año, a Madrid.

Durante todo el siglo XX, los colegios de Las Irlandesas en España han tenido un prestigio social grande por diversos motivos: venidas de Europa las religiosas planteaban un talante educativo diferenciado en el que el aprendizaje del Inglés era una novedad atractiva para la época, así como su valoración de los deportes; su apertura y amplitud de miras contrastaba con una realidad eclesial española más encerrada en sí misma. Las Irlandesas han educado a influyentes generaciones de alumnas primero y luego también de alumnos, sabiendo hacer la transición que el Concilio Vaticano II pidió a las congregaciones religiosas. La opción de dar educación también a alumnas con escasos recursos se plasmó desde el principio en la atención de alumnado gratuito que se acabó integrando con el alumado de pago.